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Familia de ganadero secuestrado cuestiona accionar de activistas argentinos

Familiares del ganadero horqueteño Félix Urbieta reaccionaron ante la información de que organizaciones argentinas de derechos humanos están realizando campañas mediáticas y verificaciones con respecto a la desaparición y muerte de menores de campamentos de grupos paramilitares en el norte.

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Liliana Urbieta

Por Elvio Alvarenga

Aunque aclaró que no están ajenos al dolor de la familia que perdió a tres de sus integrantes, Liliana, una de las hijas de Urbieta, criticó duramente la acción de los grupos a los que llamó seudohumanistas, de quienes aseguró que, nunca las víctimas de secuestros recibieron siquiera una comunicación, a pesar de los pedidos.

La crítica, que se dio en el marco de una conferencia de prensa brindada en la mañana del lunes en Horqueta, también alcanzó a los países cuyos compatriotas fueron algunas de las víctimas de asesinatos de estos grupos paramilitares.

De las autoridades nacionales dijo que no hay absolutamente nada. “Recibimos la noticia de que Organizaciones argentinas de derechos humanos, apoyados por grupos afines de nuestro país, estarían realizando campañas mediáticas y verificaciones in situ sobre la desaparición de Licita y el fallecimiento de dos niñas en un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad”, dijo Liliana Urbieta, una de las hijas del ganadero Félix Urbieta, quien se encuentra en manos del Ejército del Mcal. Lopez.

Agregó que “no estamos ajenos al dolor de la familia que perdió a tres integrantes que se encontraban formando parte del EPP y por más que dijeran que las niñas nada más visitaban a sus tíos en los campamentos, los mayores que las llevaron permitieron su estadía en ese lugar, sabían a que se enfrentaban y el peligro que corrían en ese lugar. Nosotros como madres y padres de familia jamás permitiríamos que nuestros hijos vayan siquiera a un barrio peligroso de cualquier ciudad del mundo, si esto representa un riesgo para su integridad física o peor aún su vida”.

Liliana se refirió al grupo argentino de derechos humanos, “no me explico si como estos grupos seudohumanistas absurdamente buscan tapar el sol con un dedo. Nosotros, que vivimos en la zona, sabemos lo que se pasa, lo que se vive, lo que se cuenta, lo que se inventa”, indicó que “utilizan la desinformación para agitar los ánimos, buscando siempre favorecer las acciones de los terroristas, y evitar la presión del Estado sobre estos grupos”.

“Nunca de la gremial de abogados nos llamaron, nunca organizaciones de derechos humanos argentinos preguntaron cómo estábamos, nunca se interesaron en mi papá, en el suboficial Edelio, ni en Oscar Denis, ni mucho menos preguntaron por aquellos que murieron ejecutados cobardemente por estos criminales, nunca buscaron a las viudas, a los que quedaron huérfanos por culpa del EPP, a los que fueron destrozados por las bombas de estos cobardes, nunca se presentaron para mediar y buscar soluciones pacíficas, no les interesa la libertad, ni la seguridad ni la vida. Siempre pidieron libertad para Carmen Villalba, libertad para Alcides Oviedo, libertad a los presos políticos pero nunca pidieron libertad para Edelio, libertad para Félix, libertad para Oscar. No pidieron justicia por los asesinados, nunca alzaron su voz en pos de aquellos que fueron ejecutados por los grupos armados del EPP, Ejercito del Mcal. López o ACA EP”, se quejó.

En otro momento comentó que “hoy les preguntamos, qué fines persiguen, qué justicia piden, acaso los demás secuestrados no tuvieron o no tienen derecho de ser libres, de estar con su familia, de seguir con su vida a nuestro lado, hoy nos sentimos indignadas, cuántas veces pedimos que estos grupos nos acompañen, nunca lo conseguimos. Y no entendemos el silencio cómplice de los países cuyos connacionales fueron víctimas de este grupo terrorista, cada uno con su triste historia, sin derechos humanos que puedan reclamarse, asesinados en silencio y olvidados por el tiempo”.

Sobre el entorno familiar refirió que, «dijimos que nunca íbamos a descansar hasta tener de vuelta a papa y no lo haremos, te buscaremos hasta el fin del mundo papito, vamos a protestar y alzar la voz por aquellos que se callaron, por aquellos secuestrados por aquellos asesinados, por las viudas y huérfanos, por las madres que perdieron a sus hijos en manos de estos terroristas y no somos solo nosotras, la familia Urbieta, sino todas las voces que con balas y bombas fueron acalladas.

Con respecto a las autoridades locales comentó que “se mantuvieron en silencio, nada, absolutamente nada”.