Inicio Sin categoría Aparece documento que evidencia una de tantas mentiras de Tati Urbieta

Aparece documento que evidencia una de tantas mentiras de Tati Urbieta

Un acuerdo firmado en el 2013 entre la Municipalidad de Concepción y la Administración Nacional de Navegación y Puertos, por el cual se concedía al ente estatal el usufructo del inmueble conocido como Puerto Municipal, deja al desnudo la falsedad que el intendente y algunos concejales intentaron sostener durante todo este tiempo.

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El acuerdo de concesión del Puerto Nanawa o Puerto Municipal había sido firmado por el intendente de Concepción Alejandro Tati Urbieta y el entonces presidente de la ANNP Fernando Nicora. La rúbrica fue hecha el 5 de enero de 2013 y el documento establecía un total de 8 cláusulas, para el usufructo del inmueble de 6 hectáreas por parte de la entidad portuaria estatal.

Entre los puntos más resaltantes se establecía que la cesión del puerto era de forma gratuita e incluía toda la infraestructura existente en ese entonces en el sitio y la ANNP tenía prohibido vender, arrendar o ceder el usufructo a terceros.

Por otra parte, el punto que echa por tierra una mentira que Urbieta y los concejales afines a él trataron de sostener, es el que se refiere a la denominación del lugar. En el mismo encabezado del documento y en la cláusula primera se nombra al sitio como «Primer Puerto Granelero Municipal de la República» y se resalta que «el local está legalmente autorizado a funcionar y se encuentra en perfectas condiciones de mantenimiento y de aseo».

Los concejales que apoyan al intendente, en diferentes exposiciones se han referido al inmueble como un baldío abandonado, lleno de malezas, tratando de restarle valor. Por su parte, en su informe presentado el año pasado al Senado, Urbieta alude al sitio, diciendo que «erróneamente es denominado Puerto de la Ciudad de Concepción», que «nunca fue utilizado como Puerto Municipal».

Aparte de quedar demostrada la falsedad de Urbieta y su camarilla, con la aparición del documento se plantean dos interrogantes: ¿La Junta Municipal de aquel entonces aprobó la firma del acuerdo entre la Municipalidad y la ANNP? y ¿La misma Junta dio su anuencia para la anulación posterior del acuerdo?.