Inicio Locales Invocan Paz, pero…alterado hurrero intentó agredir con una cadena a manifestantes

Invocan Paz, pero…alterado hurrero intentó agredir con una cadena a manifestantes

Ocurrió anoche frente a la farmacia de la familia Urbieta, sobre la calle Pdte. Franco de Concepción. El rabioso seguidor del intendente es un funcionario del Poder Judicial.

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El encolerizado hurrero estaba apostado como casi todas las noches en el balcón de un edificio de apartamentos, ubicado frente a la farmacia, hostigando y provocando a los ciudadanos indignados. En un momento dado, bajó hasta la acera acompañado de un joven, el cual sería su hijo, para amenazar a los manifestantes, que se encontraban en considerable número.

Pero esta vez, el adepto de Urbieta no se limitó simplemente a provocar, como siempre lo hizo desde el balcón, sino bajó munido de una gruesa cadena de hierro, con la que amenazó agredir a los manifestantes. La desagradable situación se dio ante la floja actuación de los cascos azules y efectivos de Orden Público de la Policía Nacional.

El Abog. José Samaniego, quien relató lo sucedido y que intervino para evitar una reacción de los ciudadanos contra el exaltado hurrero, manifestó que el hombre es de apellido Peralta y es funcionario del Palacio de Justicia de Concepción. “Imagínense si la cadena de hierro hubiera estado en manos de un manifestante. Seguro que la policía hubiera actuado muy diferente”, se quejó y recordó el caso de Rosita, la joven con capacidades diferentes, quien fue detenida y permaneció en la cárcel por casi tres semanas, por supuestamente portar una hondita.

Anoche se desarrolló la marcha Nº 120 de la ciudadanía indignada en Concepción y la misma, cuando llegó a la intersección de las calles Pdte. Franco y Yegros, frente a la farmacia de la familia del intendente Alejandro Tati Urbieta, se topetó con un grupo de hurreros del jefe comunal, que cerraban la calzada.

El grupo de seguidores de Urbieta estaba integrado en su mayoría por funcionarios municipales y personas arreadas de algunos asentamientos. Paradójicamente, el encolerizado grupo, que hostigaba y acosaba a los manifestantes, portaba una pancarta que rezaba “No a la violencia, queremos paz en Concepción”.